Primicia primiciosa. Sierra Leona

15 09 2010

Mucho se me ha dicho últimamente (como si yo tuviese algún fiel lector) que tenía abandonado el blog, que si ya no escribía o que si lo iba a cerrar… pues nada de eso. Si que es verdad que durante el verano o no he encontrado momentos para escribir (o que cuando los encontraba lo último que me apetecía era escribir más bien…), o no sentía que pudiese aportar nada nuevo a los que conocían mis aventuras por África… ya de vuelta en casa y viendo como hay gente que me pregunta supongo que algo tendré que contar.

Creo que ya no tiene mucho sentido que intente escribir sobre las sensaciones vividas durante el voluntariado, ya que de alguna manera estarían contaminadas por un mes y medio de vida en España, así que os dejo con una entrevista que me hicieron para la web de los Agustinos Recoletos en la que a los pocos días de volver al tan bien llamado primer mundo, intentaba, sin mucho éxito ya que no hay palabras para describirlo, explicar la maravillosa experiencia vivida. También cuelgo un vídeo que hizo Rodri, el periodista que va a vivir un año en la Misión como voluntario y como coordinador de los proyectos financiados por la Comunidad de Madrid, sobre nuestra estancia en Kamabai montando el campamento.

‘Conseguimos sacarles de su rutina de trabajo en el campo y hacerles ver que hay gente que se preocupa por ellos’

Gaspar González-Palenzuela, de 21 años de edad, junto con otros cuatro compañeros que llegaron a Sierra Leona de la mano del Departamento de Pastoral de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, organizó un campamento de verano entre el 16 y el 31 de julio con los niños del Preescolar de Kamabai. Así fue su contacto con los misioneros y con la realidad de Sierra Leona.

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Gaspar González-Palenzuela Gracia nació el 8 de mayo de 1989 (21 años) en Madrid. Es el mayor de cuatro hermanos, estudiante de arquitectura en la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Le encantan los deportes, principalmente esquí, fútbol, tenis, paddle…, y también la música y la fotografía, siempre acompañado de amigos.

A priori, organizar un campamento de verano para niños en África puede parecer lo que alguien llamó “monerías”. Sin embargo, los cuatro que se lanzaron a esta aventura en Kamabai lograron así que 60 niños de la Preescolar estuvieran dos semanas aprendiendo, jugando, recibiendo cariño y alimentándose, sin quedarse abandonados en las calles o tener que trabajar en el duro cultivo del cacahuete o el arroz.

Pero, sobre todo, Gaspar recuerda a los propios niños sintiéndose importantes, reconociendo que unas personas se ocupaban de ellos y les daban cariño, en una sociedad especialmente hostil con los pequeños, obligados a trabajar en el campo o no pocas veces dejados en las calles sin ningún adulto que los cuide y proteja.

El voluntariado no ha sido una novedad para él. El año pasado estuvo en Burundi con la Asociación Solidaria Universitaria (ASU ONG) y este año decidió ir a Sierra Leona con el grupo organizado por el Departamento de Pastoral de la Universidad San Pablo CEU.

La verdad que no sé cual es la
razón principal por la cual empecé a hacer este tipo de voluntariado; simplemente sentía y me apetecía dedicar parte de mis veranos a ayudar y enseñar a aquellos que menos tienen. En parte también porque me picaba la curiosidad de conocer nuevos lugares, culturas y sobre todo nuevas gentes.

Después de estas dos experiencias africanas he podido comprobar la calidad humana de la mayoría de las personas que he conocido en estos lugares, y eso es lo mejor que me he llevado en ambas ocasiones y también el motivo por el cual intentaré seguir volviendo año tras año.

¿Una experiencia más? Quizás antes de partir podría pensar que iba a ser un viaje más en mi vida, o que iba a ser un mes como otro cualquiera, pero pasado este tiempo puedo afirmar que sin duda es una experiencia inolvidable, que te marca de por vida, que te llena como ninguna otra, que por supuesto recomiendo a todo el que tenga la suerte de poder llevarla a cabo porque, como siempre le digo a la gente que me pregunta, este tipo de viajes enganchan, y mucho.

El contacto con los Agustinos Recoletos y su misión africana ha supuesto para Gaspar una novedad. Realizar su voluntariado en una Misión de orientación católica le ha puesto en contacto con realidades como a vida diaria de los misioneros, las relaciones interreligiosas y el respeto a otras creencias.

La vida en la Misión es especial, no sé si sería capaz de explicarlo con palabras. Es mucho más que el conjunto de actividades que realizan los misioneros en el recinto físico que hay en Kamabai, son muchos momentos inesperados, muchas situaciones diferentes, muchas conversaciones interesantes, muchas historias que merecen ser contadas… cientos de cosas que allí son completamente habituales pero que aquí en España serían extraordinarias.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención, para bien, es el “buen rollo” existente entre las comunidades cristianas y musulmanas. Da verdadera envidia sana ver cómo la sociedad en general no está fragmentada en grupos debido a su religión y cómo todos buscan puntos en común, en vez de buscar diferencias, para trabajar conjuntamente en el desarrollo del país.

Es sorprendente ver cómo personas musulmanas trabajan día y noche para el perfecto desarrollo de la Misión Católica, y es que son plenamente conscientes de que el bien que ésta hace hacia la comunidad de Kamabai va mucho más allá de la construcción de pozos o escuelas, sin reparar en que se trata de eso, de una misión católica.

Gracias a sus dos experiencias de verano en Burundi y Sierra Leona, Gaspar reflexiona sobre la satisfacción personal que ha sentido, el nuevo valor que le puede dar a cosas muy simples de su vida ordinaria, o las relaciones humanas a las que ha podido acceder en Kamabai.

Me siento tremendamente satisfecho con la experiencia vivida, ha sido una maravillosa oportunidad de confirmar las sensaciones que ya tuve el verano pasado en Burundi, y de añadir muchísimas otras. También me he reafirmado en la convicción de que si todos los que tenemos en nuestra mano aportar una pequeña ayuda a gente que lo necesita pusiésemos de nuestra parte, la vida de muchas de estas personas sería un poquito más llevadera.

Realmente no ha habido nada que me haya resultado excesivamente difícil en el proceso de adaptación a un lugar tan diferente, en parte porque ya conocía de primera mano la realidad de África y sabía más o menos lo que me esperaba. Cuando tienes la suerte de poder vivir una experiencia así te das cuenta de que hay cientos de cosas que en el primer mundo son consideradas casi como indispensables y que realmente no lo son.

Aprendes a valorar detalles tales como abrir un grifo y que salga agua, si es caliente ya ni hablemos, la variada alimentación que tenemos en nuestro primer mundo, dar un interruptor y que se encienda la luz

Por otro lado, durante la estancia en Kamabai los voluntarios hemos tenido la oportunidad de conocer a un montón de sierraleoneses con los que se establecen unas relaciones increíbles. Al convivir diariamente puedes conocerlos en profundidad y eso te hace entender de una mejor manera su forma ser y de actuar en la vida.

Se produce un intercambio entre ambas culturas que favorece tanto al voluntario como a la gente local, ya que cada uno aporta su punto de vista, que en la mayoría de los casos suele ser muy diferente. Una de las mejores cosas que te traes de vuelta a casa es la amistad con algunas de las personas que hemos conocido y que no dudo volveré a ver en los próximos años.

En mi caso particular incluso antes, ya que soy compañero de universidad de Yamasa, la estudiante de Kamabai que gracias a la Misión Católica tiene la suerte de estar en el CEU en Madrid, estudiando Derecho.

Estas nuevas relaciones son incluso mucho más cercanas que con buena parte de la gente con la que se convive a diario. En la Misión pude conocer a Medo, Adama, Yamasa, John, Benito… y muchas otras personas con la que he podido compartir momentos y conversaciones que nunca olvidaré.

Gaspar llegó a Sierra Leona de la mano de su Universidad, tras ofrecer él particularizar su voluntariado con los niños de Kamabai desde la experiencia que tenía de Burundi. Es el momento en que entra en contacto con la comunidad religiosa de Agustinos Recoletos, a los que no había previamente conocido en España. Su impresión de la vida, trabajo, carisma y forma de ser de los religiosos aporta un punto de vista interesante:

La verdad es que me he llevado una impresión muy buena de la comunidad de Agustinos Recoletos. Hasta mi experiencia en Sierra Leona nunca había tenido relación directa con esta Orden y solamente había oído hablar de ellos un par de veces.

Tras dos semanas de vida en la Misión puedo asegurar que el trabajo que realizan es increíble. A mi juicio son uno, si no el único, de los motores de Kamabai y cientos de aldeas de alrededor. Realizan una labor encomiable y que sin ellos allí sería imposible llevar a cabo.

Su papel es importantísimo en toda la zona. Prueba de ello es que cuando vas por las aldeas en el coche de la Misión todo el mundo sale a tu paso al grito de “Father Grandpa” (en referencia al agustino recoleto José Luis Garayoa) o “Father Manuel” (Manuel Lipardo).

La gente conoce de primera mano a los misioneros porque son ellos mismos los que se relacionan con la gente, averiguan sus necesidades, intentan aportarles soluciones y dan todo lo que tienen a su alcance para facilitarles la vida al máximo. El hecho de que a José Luis le llamen ‘Grandpa’, que significa abuelo, ya dice bastante de la relación que la gente tiene con él.

La relación entre la comunidad religiosa y todos sus colaboradores es excelente. No importan nacionalidades, religiones, edades, sexos, culturas… todo el mundo trabaja conjuntamente para el desarrollo de la Misión y de todo lo que esta está llevando a cabo en el distrito de Bombali.

Toda realidad, más si es humana, tiene sus fortalezas y debilidades, lo que les hace importantes y lo que se debería mejorar. Gaspar ofrece su particular opinión sobre lo que ha visto y vivido en la Misión Católica de Kamabai:

No me veo con la capacidad de opinar acerca de posibles cambios que se podrían llevar a cabo en la Misión. Durante mi corta estancia de quince días he tenido la sensación en todo momento de que la Misión funciona a la perfección a pesar de todas las trabas que surgen durante el día a día en Sierra Leona.

Si acaso, creo que sería conveniente abrir un presupuesto de salud específico para que los misioneros puedan disponer en todo momento de recursos para la atención sanitaria con la gente de Kamabai. Creo que es una de las cosas que más les cuesta encontrar, y deben recortar gastos de otros sitios para poder mandar a gente que no tiene medios a los centros sanitarios de Makeni.

La mayor fortaleza de la Misión Católica son los propios misioneros. Tanto Manuel como José Luis son personas que luchan día a día por que todo salga adelante, sin ellos sería imposible que nada de lo que la Misión ha realizado en la zona hubiese fructificado.

Son personas que literalmente dan su vida por los demás. El otro día, sin ir más lejos, un amigo me decía que lo que se necesita en África es gente que esté dispuesta a irse allí a vivir y dar su vida desinteresadamente y al instante me acorde de Manuel y José Luis.

La gente en general no es capaz de imaginarse el enorme trabajo que están llevando a cabo allí, ya que es mucho más que la construcción de unos pozos o escuelas… Tratan día a día de cambiar la mentalidad de la gente, de enseñarles otras maneras de trabajar, de pensar, de afrontar la vida. Como se suele decir, les están enseñando a pescar en vez de darles el pescado.

Gaspar se siente comprometido a continuar aportando desde sus posibilidades todo aquello que haga de este mundo un lugar más justo y digno para todo ser humano. Esta dedicación a los otros es algo que vale siempre la pena.

Creo sinceramente que merece mucho la pena dedicarse a esto. Obviamente cada persona es un mundo y cada situación es diferente, pero en general me parece que es algo que merece la pena. Los posibles impedimentos para que haya gente que no quiera o pueda dar el paso no creo que sean tan especiales, más bien cosas corrientes que de alguna manera te retienen en tu lugar de origen. Familia, pareja, estudios universitarios, trabajo estable, problemas de salud… pueden ser alguno de los motivos por los cuales no puedas ofrecer una dedicación indefinida.

Por resumir, toda esta experiencia y dedicación a los otros me hace cambiar una palabra del refrán “No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita”; yo diría que “No es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita”.

Durante quince días, Gaspar pudo compartir sus conocimientos, su cariño y su alegría con 60 niños de la Preescolar de Kamabai. A la vuelta, llevaba esos momentos especiales que quedaron marcados en su memoria.

De todas las anécdotas y vivencias, me quedaría con un momento que ocurrió el último día que hicimos el campamento. Después de repartir algunas camisetas, globos, lápices, cuadernos y de las pertinentes fotos con los niños y profesoras, nos disponíamos a salir para dejar a los peques en sus casas por Kamabai.

Justo antes de montarme en el coche pude ver a James, uno de los pequeños del campamento, al lado del vehículo, con la cabeza gacha pero mirándonos de reojo. Me acerque a él para ver si le pasaba algo y en cuanto me agaché para ponerme a su altura pude comprobar que estaba llorando.

No lloraba porque se hubiese caído o le doliese algo. Pude ver perfectamente en sus ojos, por la forma en que me miraba e intentaba hablar, que era plenamente consciente de que nos íbamos, de que las dos semanas que habíamos pasado juntos bailando el Waka-Waka, pintando con las manos, aprendiendo números, enseñándoles a lavarse las manos… tocaban a su fin.

Me emocionó de manera especial ver que mi presencia allí, y la de mis otros compañeros de viaje, había cambiado en algo la vida del pequeño James, que por insignificante e inútil que el campamento pudiese parecer no había sido así, habíamos sido capaces de sacarles de su rutina de trabajo en el campo por unos días y de hacerles ver que hay gente que se preocupa por ellos.

Espero que algún día tengan, él y todos los demás niños y niñas, la ambición de ayudar a los demás para que todos juntos puedan hacer de su país un lugar en el que se pueda vivir en las mismas condiciones que en cualquier otro punto del planeta, eso sin olvidar que de momento necesitan toda nuestra ayuda.

Gaspar salió de Sierra Leona agradeciendo; él vino a ayudar, pero quiere despedirse no recibiendo, sino dando las gracias a la comunidad que lo acogió durante esos días.

Me gustaría agradecer la posibilidad que los Agustinos Recoletos, especialmente los miembros de la Misión Católica de Kamabai, Manuel y José Luis (de algún modo también Rodri temporalmente), nos han brindado acogiéndonos como auténticos hermanos durante este tiempo.

Nos hemos sentido muy a gusto en la Misión y seguramente que alguno repita en futuras ocasiones, esperemos que ya sin intermediarios para poder colaborar de primera mano con la Misión.

Gaspar, tras su experiencia en Burundi con ASU ONG y ésta de Sierra Leona, seguirá dando mucho de sí y animando a otros a que den de sus propias capacidades y recursos para que África sea cada vez menos ese continente olvidado.





Solidariamente.

11 09 2010

Os recomiendo que subais la resolución a 720p (HD).

ASU ONG





Campeonato de rugby solidario

3 06 2010
Como muchos ya sabéis llevo algo más de un año muy involucrado en temas de cooperación, desarrollo y voluntariado tanto en Madrid como fuera de España. Esto, para bien o para mal, hace que lleguen a mis oídos diferentes propuestas benéficas a lo largo del año, propuestas que nunca he publicitado en el blog pues no lo creía conveniente pero la última de la que tengo constancia no puedo dejarla pasar… principalmente porque uno de los organizadores es un muy buen amigo mío, compañero de aventuras burundesas (además de blogger en BiriBobi) y un convencido total de que la cooperación para el desarrollo tiene que ser parte importante en nuestras vidas, compartiendo así ciertas ideas conmigo, y porque creo que el binomio deporte+solidaridad/voluntariado es casi perfecto y atrae a muchísima gente.

Carlos se va a Nicaragua este verano con la ong Kasak y para financiar parte de los proyectos que allí llevan a cabo han decidido montar un campeonato de rugby, idea que personalmente me parece perfecta, de hecho en ASU estamos planteando ya un campeonato de paddle solidario y un torneo de fútbol benéfico para el año que viene. El torneo de rugby solidario tendrá lugar el día 25 de junio por la tarde y desde la organización prometen que habrá un ambiente estupendo, buen rugby, buen rollo, buena música, buenas fotos, buena cerveza, buenas tapas, buen tiempo pero sobre todo buena gente… así que a mí no se me ocurre un plan mejor para el fin de exámenes, yo si puedo estaré por allí para animar ya que el rugby no es lo mío.

Tenéis el resto de información relevante al campeonato en su blog Kasak Rugby.

Nos comentan desde la organización que ya han cerrado fotógrafo oficial, arbitraje de primera calidad y los mejores equipo de Madrid han confirmado ya su asistencia. Cada vez pinta mejor el tema, a ver si consiguen gestionar una pantalla gigante para el partido de España del mundial y seguro que tiene mucho mucho éxito…




¿Uno u otro?

27 02 2010

Esa es la cuestión, que póster elegir, uno u otro… para ASU CON HAITÍ





Navidad para todos

26 11 2009

Como muchos ya sabréis, bien porque seguís este blog con cierta regularidad o porque sois conocidos directos y os he contado miles y miles de veces mi voluntariado en Burundi, sabréis de sobra que estoy involucrado en la ONG “Asociación Solidaria Universitaria” y como tal quería pedir vuestra colaboración para la campaña navideña que estamos desempeñando. Estas navidades en ASU ONG vamos a continuar con el proyecto de “Navidad para todos 2009″, a través del cual, llevamos comida y regalos a muchas familias necesitadas de Madrid. Este año, debido a la crisis, el número de familias ha aumentado, y son más las parroquias y asociaciones que nos piden ayuda.

Estos dias de Navidad es una buena época para aprovechar ratos que tenemos libre para darse un poco a los demás. Por ello, os explico brevemente cómo se puede colaborar y ser voluntario de ASU ONG en estos dias de Navidad.

Hace falta recaudar tres cosas:

1. Comida, bebidas, turrón, etc… para hacer las cestas de las familias.

2. Regalos en buen estado para niños de todas las edades, y adultos.

3. Cestas de navidad en buen estado (vacías) para rellenarlas nosotros. MUY IMPORTANTE

4. Personas que quieran ayudar a hacer las cestas de comida una mañana o una tarde; y gente con coches que quieran llevar la comida o los regalos a las familias en las fechas que indicamos a continuación.

Detallando un poco más todo lo que se necesita para asistir a estas familias:

¿Cuando?

Durante los fines de semana de noviembre y diciembre. Os ire avisando con las fechas, pero de momento:

•NOVIEMBRE 28 Y 29 POR LA TARDE A PARTIR DE LAS 16:00, hacer bolsas de golosinas y organizar juguetes en cajas

¿Donde?

MSL es una empresa que nos deja sus locales para almacenar y distribuir las cosas. MSL se encuentra en la calle Marqués de Ahumada nº 7; cerca de Avenida de América.

Si estás dispuesto a echar una mano a los más necesitados y te parece que esta es una buena manera de alegrarles las fiestas, o por el contrario no puedes colaborar directamente pero puedes conseguir alguno de los productos y alimentos que necesitamos para llevar a cabo esta campaña, no dudes en ponerte en contacto conmigo, todo sea por alegrarles las fiestas a los más desfavorecidos.

“Con vuesta ayuda podemos hacer llegar una Navidad igual para todos”

Besos y abrazos a todos y FELIZ NAVIDAD.

 

Casupari

Asociación Solidaria Universitaria
www.asuong.org





Para reflexionar

8 09 2009

No sabéis lo mucho que me está costando ponerme a escribir en estos primeros días de clase, mucho más de lo que me imaginaba. Claro está que lo más sencillo es escribir un par de líneas y linkear un video, y como tal aquí tenéis otro. Un video que nos puede hacer reflexionar sobre la pobreza y el hambre en el mundo, una situación que puede parecernos muy lejana (tiene pinta de estar grabado en Asia) pero que está a la orden del día…





Vuelta a la normalidad

3 09 2009

Después de prácticamente un mes sin escribir vuelvo a la carga con más ganas que nunca, pero para que el cambio no sea demasiado brusco, hoy me limitaré a poner un collage de Biry que he hecho con todas las fotos del viaje a Burundi. Si alguien lo quiere, click y guardar como…

Biri1





Biry, la película.

15 08 2009




100 buenas razones para volver

10 08 2009




¿Volvemos?

8 08 2009

Solo llevo una semana y poco lejos de todo lo que he vivido en este mes de julio y ya lo echo de menos. Echo en falta a Biri, a Inés, sus duelos “a muerte”, a Parfait, a Ige, a Axel, a David, a los demás niños de Ngozi, esos partidos de fútbol a pleno sol, a Emelyne, al feo de Stanislao, a Fisto, a “Piños”, a Vicente, a Fabian, al resto de niños del orfanato, a las misioneras, a Renne, a Stani “paqueeeete”, a Matías, a los demás voluntarios, al padre Apo, a Félix, a Evelyn, a Jacqueline, el Asubus, los viajes por la selva, el tirar caramelos, el repartir balones, el regalar camisetas, el gritar “Amahoro!!”, las excursiones, la selva, los machetes, las barbacoas, la carne de cabra, el arroz, el aguacate, el queso, los guisantes, los plátanos, la piña, el beber a morro de la garrafa de 5 litros, la ducha fría, la ducha a cubazos, la sensación de suciedad continua, la casa del lago, los paseos en barca, los bichos de Kirundo, las triples A, las polillas, el sapo, las lagartijas, las arañas, las “ratas-voladoras”, las cucarachas, las garrapatas, los hipopótamos, los cocodrilos, las arenas movedizas, las novatadas, el fútbol en “la jaula”, Mont-Sion, Ruyigi, Gitega, Bujumbura, el Bora-Bora, las canciones del verano, las canciones con la guitarra, el tallarín, el “Yeah Yeah Yeah”, los debates sobre depilación, las conversaciones hasta altas horas, hablar de la familia, del aborto, de política, la desconexión total del mundo, el pasar del móvil, “la croqueta”, “la galleta”, las historias del liceo italiano, de Marco, de Bruni, de Luis, de Marica, de tantos otros… a los “5+3+2″ musungus, que todo a mi alrededor sea un canteo, en realidad echo de menos tantas y tantas cosas que creo que no acabaría de escribir en la vida.

Como ya conté aquí mientras nos desplazábamos por el país africano, ha sido hasta la fecha el mejor viaje de mi vida, ya lo advirtió Jose en una de las reuniones, pero yo por aquel entonces pensaba que me tomaba el pelo. Y tengo esta sensación con respecto a esta aventura gracias a las miles de cosas que he podido vivir en Burundi, pero sobre todo gracias al grupo de musungus con los que he convivido, sin vosotros esto no habría sido ni de lejos lo mismo. Gracias Jose por ser el mejor líder que podíamos tener, a pesar de que la “dedocracia” fuese tu forma de gobierno, gracias por ese jamoncito que nos supo a gloria, gracias por hacerme ver que lo de Tanzania era una locura (aunque el año que viene vamos si o si)… Gracias Mamen por tus múltiples consejos médicos, gracias por dejarme tus pantalones un día en el que se me acumuló la lavandería, gracias por estar siempre tan atenta a todo… Gracias Mena por ser la “mamá” del grupo, gracias por empezar la guerra de pintura, me lo pasé como un enano, gracias por permitirme siempre “ser parte” de la cúpula… Gracias Álvaro por hacer llevadero el mal trago del cuarto en Kirundo, gracias por ser el verdadero organizador del material de cooperación, gracias por no parar de correr en los partidos cuando a los demás nos faltaba el aire… Gracias Inés por todas tus historias, sin la croqueta, la galleta, el liceo, tus amigos… esto no habría sido lo mismo, gracias por librarnos de una buena en Roma, gracias por ponernos en contacto con Rita… Gracias Bobi por ser el traductor oficial, gracias por ser compañero de ataque en los partidos de fútbol (no conocimos la derrota), gracias por ser un defensor acérrimo de Biri (Subiramum: Inés foca)… Gracias Celia por soportar con una sonrisa permanente todas las novatadas, si alguna vez nos pasamos sabes que lo hacíamos por tu bien (seguro que algún día nos lo agradecerás… jajaja), gracias por ser la que más aportaciones tiene en el cuaderno de frases míticas, gracias por tu alegría continua… Gracias Javi por tu salero andaluz, gracias por tus conversaciones automovilísticas, gracias por tu ofrecimiento para irme a buscar a Sevilla… Gracias Vega por dar una alternativa a Biri o Inés: Fabian, gracias por la parte que te toca con respecto al jamon serrano, gracias por la invitación para pasar unos días en vuestra casa de Jerez… Gracias Carlos por ese Gloria mas que memorable, gracias por animar los viajes con la guitarra, gracias por los chistes de las 20.00, de las 21.00, de las 22.00, de las 23.00… Gracias Bea por ser la única que comprendía lo del andamiaje, gracias por tranquilizarme con la matrícula, gracias por confiar en mi blog como medio de “comunicación” para con tus padres… Gracias Santi por tus consejos cinematográficos, a excepción de “Corre Lola corre”, gracias por enseñarnos el “Yeah Yeah Yeah”, gracias por intentar cuadrar nuestras vacaciones para que estuviese en la Asucoa, al final no ha sido posible… Gracias cúpula por esa tarjeta que nos disteis en Adiss Abeba, todavía no entiendo porque yo no firmé, jajaja… Urajose chane por todo.

En fin, esto es lo primero que se me ha pasado por la cabeza ya “en frío”, si me paro a pensar en todos los detalles y anécdotas que he ido “recopilando” de cada uno de vosotros a lo largo del mes creo que me pasaría horas y horas escribiendo, no tengo ninguna duda que de este viaje a parte de una magnífica experiencia me llevo 12 buenos amigos. Seguro que podremos repetir algún que otro viaje todos juntos… ¿Portugal?¿Esquí? Me juego lo que quieras a que sí, bendita providencia. Pasarlo bien en la asucoa el lunes y ya podéis tomaros algo en honor de los que faltemos.

Yo Es Trenc

P.D: A pesar de que me encantaría volver a repetir el mes de julio que hemos pasado, creo que seré capaz de adaptarme a mi nuevo destino de vacaciones… por estar en el sitio que veis en la foto ahora escribo menos que nunca, seguro que lo entendéis.








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